domingo, 12 de octubre de 2008

baterías de azúcar

Parece que el combustible destinado a mantener funcionando a nuestros futuros iPod, GPS, móviles o netbooks será finalmente el azúcar. Una vez que lo piensas un poco, no parece una idea tan descabellada. Al fin y al cabo, los humanos también obtenemos nuestra energía a partir de los hidratos de carbono.
En realidad, las baterías de azúcar han sido una especie de curiosidad de laboratorio que, durante los últimos años, han tenido periódicos momentos de fama, incluso en NeoTeo. Esta nueva célula de biocombustible, fabricada por científicos japoneses de la empresa Sony, utiliza enzimas para descomponer los azúcares y así producir la energía eléctrica suficiente para que pequeños dispositivos electrónicos como los mencionados antes puedan funcionar. El reporte ha sido dado a conocer por la Royal Society of Chemistry (Real Sociedad de Química) en la revista Energy & Environmental Science (Energía y Ciencias Ambientales).

Utilizando cuatro de estas células conectadas en serie se pueden obtener unos 100 milésimos de Watt, una cantidad de energía suficiente para hacer funcionar un reproductor de MP3 con altavoces o un pequeño juguete a mediante mando a distancia. Los prototipos de baterías basadas en azucares presentados con anterioridad tenían una capacidad de producir energía demasiado baja para convertirse en un dispositivo práctico, pero la nueva batería es absolutamente viable. Mediante el empleo de un "mediador químico" para acelerar la transferencia de electrones, y un cuidadoso diseño del ánodo y el cátodo, los científicos de Sony han logrado obtener la potencia suficiente para alimentar dispositivos reales.

Adam Heller, un experto en biolectroquimica de la Universidad de Texas en Austin, asegura que "la investigación dará el impulso necesario para que el desarrollo de células de energía basadas en biocarburantes se haga realidad." Si Heller está en lo cierto, nuestros gadget contaminarán menos el ambiente, serán más livianos, y sus baterías no correrán el riesgo de explotar en nuestro bolsillo ni tendremos olor a cebolla en nuestras manos. Solo faltaría que puedan reemplazar el coltán de sus circuitos para poder escuchar un MP3 sin sentir ninguna culpa.
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